07
Ago
Si hay un termómetro válido para medir la salud de las empresas petroleras, ese es Aramco. La compañía saudí, la tercera más grande del planeta solo por detrás de Apple y Microsoft, vio reducirse un 38% su beneficio en el segundo trimestre, hasta los 30.070 millones de dólares —27.342 millones de euros—. Eso supone doblar el ritmo de ralentización de los primeros tres meses, penalizada por la caída de la cotización del crudo en los mercados internacionales. Lejos de propiciar una estrategia más conservadora, la reacción de Aramco a la pérdida de rentabilidad ha sido aumentar la cantidad que dedica…
