18
Ene
Es uno de esos días raros en Melbourne, lo que los lugareños llaman Cuatro Estaciones en un Día (Four Seasons in One Day). Hace calor, y luego frío, y después llueve, y más tarde hay nubes y cuando parece que va a asomarse otra vez el sol, se encapota de nuevo el cielo y sopla un vientecillo traicionero, de esos que terminan colándose en el cuerpo y cuestan enfriamientos. Snif, snif, snif, suenan las naricillas en las tribunas al absorber. Así que el partido empieza de la mano, raro también, y las cañas se repiten y Alcaraz, sin mangas, veraniego,…
