03
Feb
A rey muerto, rey puesto. Sin miramientos. Como si de la Edad Media se tratara, las empresas quieren resultados rápidos y, como su paciencia ha disminuido por el ritmo que marca una sociedad permanentemente conectada a los móviles, decapitan a los dirigentes que no se los ponen en bandeja con la prontitud deseada. Si además esas compañías se encuentran en manos de fondos de inversión o grandes inversores, que consideran que están bien gestionadas cuando los cambios son ágiles, la sustitución es más veloz si cabe. Guido Stein, profesor de IESE Business School, pone estos argumentos sobre la mesa para…
